Aprendizaje · Divulgación
Del ejemplo conocido a una situación nueva
Aplicar lo aprendido exige reconocer una relación bajo una apariencia distinta y comprobar hasta dónde se mantiene. Esa es la dificultad de la transferencia.
Recorrer esta explicación
Después de leer una explicación pensamos: «Eso tiene sentido». El ejemplo resulta claro y podemos repetir su conclusión. Tiempo después aparece una situación que podría analizarse con la misma idea, pero no la reconocemos. Solo al comentarla con alguien advertimos la conexión. ¿Faltaba el conocimiento o faltó encontrarlo donde podía ser útil?
La transferencia del aprendizaje se refiere a cómo influye lo aprendido en una situación diferente. La diferencia puede ser pequeña, como cambiar los objetos de un problema, o considerable, como intentar utilizar un principio en otro ámbito. Hablar de transferencia requiere precisar qué cambia, qué se conserva y qué resultado se está evaluando.
Las semejanzas visibles no siempre son las decisivas
Dos situaciones pueden parecerse en su escenario y exigir razonamientos distintos. Comprar dos productos en una misma tienda no convierte sus condiciones de compra en equivalentes. A la inversa, una decisión sobre una ruta y otra sobre el orden de varias tareas pueden compartir una restricción, aunque ninguna palabra del segundo problema recuerde al primero.
Para explorar esa diferencia, pensemos en dos ejemplos inventados. En uno, una persona considera fiable una afirmación porque la ha visto repetida en muchas páginas. En otro, alguien interpreta las numerosas fotografías de una misma escena como si fueran observaciones independientes de lo sucedido. En ambos casos interesa preguntar de dónde procede la información y qué aporta cada repetición.
La relación compartida no es «hay muchas cosas». Es que la multiplicidad aparente puede proceder de un mismo origen. Identificar esa estructura permite formular preguntas que sirven en ambos escenarios: ¿las páginas copian una misma fuente?, ¿las fotografías muestran momentos diferentes?, ¿qué evidencia adicional ofrece cada elemento? El cambio de vocabulario deja intacta una parte del problema.
Qué aporta comparar dos casos
Gentner, Loewenstein y Thompson estudiaron esta posibilidad en tres investigaciones sobre aprendizaje de estrategias de negociación (2003). Uno de sus experimentos encontró ventajas de comparar dos casos frente a analizarlos por separado. Otro mostró que aumentar el apoyo a la comparación favorecía el uso posterior de la estrategia en una negociación.
Los autores propusieron que comparar ayuda a destacar relaciones compartidas y a construir una representación menos ligada a los detalles de cada caso. Su argumento se refiere a una operación precisa: poner en correspondencia elementos que cumplen funciones semejantes. La evidencia obtenida en negociación apoya esa propuesta en las condiciones estudiadas; no demuestra una mejora general de cualquier razonamiento por el hecho de comparar ejemplos.
En los casos de las páginas y las fotografías, esa correspondencia podría expresarse así: cada página o imagen parece una unidad nueva de evidencia, pero necesitamos averiguar si aporta algo independiente. Al formularlo de ese modo, la semejanza deja de depender del medio en que aparece la información. Hemos construido una pregunta más transportable que el recuerdo de una anécdota.
Reconocer, adaptar y justificar
Una manera de examinar la transferencia consiste en distinguir tres dificultades posibles. La primera es advertir que una idea anterior podría ser pertinente. La segunda es ajustarla a las condiciones actuales. La tercera es justificar que el ajuste conserva la relación importante. Es una guía para analizar problemas, no una descripción de tres etapas cerebrales obligatorias.
Imaginemos una nueva situación: varias personas cuentan versiones coincidentes de un acontecimiento. La pregunta sobre el origen compartido vuelve a ser pertinente. Sin embargo, no podemos tratar a las personas como si fueran páginas copiadas. Podrían haber observado el hecho de manera independiente, haber hablado entre ellas o recordar partes distintas.
La idea anterior permite preguntar por la independencia de la información; no resuelve de antemano la respuesta. Adaptarla exige averiguar cómo se obtuvieron los testimonios. Este paso muestra por qué aplicar un principio puede requerir conocimientos específicos sobre el nuevo contexto, además de recordar el principio general.
El límite también forma parte de la idea
Una analogía puede ser sugerente y conducir a una conclusión excesiva. En nuestro ejemplo, que varias páginas compartan una fuente no demuestra que la afirmación sea falsa. Significa que contarlas como confirmaciones independientes no añade el respaldo que parecía añadir. Confundir esas dos conclusiones sería trasladar mal la relación aprendida.
También podría aparecer el error contrario: descartar todas las repeticiones como inútiles. Dos fotografías de un mismo acontecimiento pueden aportar ángulos diferentes y permitir comprobar detalles. La cuestión exige examinar qué contribución hace cada una. La cantidad de elementos y la diversidad de información son propiedades que hay que distinguir.
Formular un límite precisa el alcance de una explicación. «Esta relación sirve cuando…» y «deja pendiente averiguar…» son comienzos que obligan a especificar condiciones. Al explicarlas hacemos visible si hemos comprendido un principio o si estamos utilizando una frase general para cerrar prematuramente una pregunta.
Qué permite afirmar un nuevo acierto
Resolver un caso distinto ofrece una muestra de uso del conocimiento. Todavía podemos preguntar si la relación se reconoció sin ayuda, cuánto se parecía el caso al anterior y qué razonamiento condujo a la respuesta. Acertar después de una pista y encontrar espontáneamente la conexión describen situaciones diferentes.
Por eso la transferencia se entiende mejor observando conjuntos de casos que proclamando que alguien «ya sabe aplicar» una idea en cualquier ámbito. La ficha para comparar casos permite dejar por escrito correspondencias, diferencias y preguntas pendientes. La profundidad aparece cuando podemos explicar qué conserva una idea al cambiar de contexto y qué necesita revisarse para que siga siendo pertinente.